Por: Maximiliano Catalisano
Las redes sociales forman parte del día a día de los estudiantes y han cambiado la manera en que acceden a la información, se comunican y estudian. Si bien ofrecen nuevas oportunidades de aprendizaje, también pueden generar distracciones y afectar la concentración. Entender cómo influyen en los procesos educativos permite encontrar un equilibrio entre su uso y la necesidad de mantener el foco en las tareas académicas.
Uno de los principales desafíos es la cantidad de estímulos constantes que reciben los estudiantes mientras navegan por redes como Instagram, Tik Tok o YouTube. La inmediatez del contenido y la posibilidad de cambiar de una publicación a otra en segundos pueden dificultar la capacidad de mantener la atención en una sola actividad por períodos prolongados. Esto se traduce en dificultades para leer textos largos, resolver problemas complejos o desarrollar un pensamiento profundo.
A pesar de esto, las redes sociales también pueden ser herramientas valiosas para la educación. Existen comunidades en línea donde los estudiantes intercambian ideas, acceden a material de estudio y descubren nuevas formas de aprendizaje a través de videos, podcasts y foros. Incluso algunas plataformas han integrado recursos educativos que facilitan la adquisición de conocimientos de manera dinámica y accesible.
Otro aspecto a considerar es el impacto en la memoria y la retención de la información. La exposición a un flujo constante de datos breves puede hacer que los estudiantes se acostumbren a procesar información superficialmente, afectando su capacidad de recordar lo aprendido a largo plazo. Alternar el uso de redes con técnicas de estudio que refuercen la concentración, como la lectura pausada o la escritura a mano, puede ayudar a mitigar este efecto.
El desafío está en aprovechar las ventajas que ofrecen las redes sin que interfieran en la capacidad de los estudiantes para enfocarse y desarrollar pensamiento crítico. Establecer tiempos específicos para el uso de dispositivos, aplicar estrategias como la técnica Pomodoro o desactivar notificaciones durante el estudio puede marcar la diferencia en el rendimiento académico.