Cuando se produce una situación de conflicto entre estudiantes, la escuela debe intervenir de manera cuidadosa, respetando los procedimientos institucionales y garantizando el cuidado de todos los involucrados.
Pero hay un aspecto que muchas veces genera dudas: ¿cómo dejar correctamente registrada esa intervención?
Porque actuar frente a un conflicto no termina cuando la situación se calma. En muchos casos, también será necesario documentar lo sucedido mediante un acta escolar, y allí la forma de redactar adquiere especial importancia.
Frente a un conflicto, ¿por dónde empezar?
Ante una situación conflictiva, el primer paso es intervenir para garantizar la integridad y el cuidado de los estudiantes.
Dependiendo de las características de lo ocurrido, será necesario separar a los involucrados, escuchar las distintas versiones, identificar a quienes presenciaron la situación y evaluar qué medidas corresponden.
Un aspecto fundamental es no sacar conclusiones apresuradas.
La escuela necesita reconstruir lo sucedido a partir de información concreta y diferenciando claramente los hechos observados de las interpretaciones o apreciaciones personales.
Escuchar antes de escribir
Antes de redactar un acta, es importante contar con la mayor cantidad de información posible sobre la situación.
¿Qué ocurrió? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quiénes participaron? ¿Quiénes estaban presentes? ¿Qué intervención realizó la institución? ¿Qué medidas se tomaron posteriormente?
La escucha de los estudiantes y de los adultos que hayan presenciado la situación puede aportar elementos importantes para reconstruir los hechos.
Esto no significa transformar el acta en un relato interminable. Por el contrario, un buen registro debe ser claro, preciso y objetivo.
El acta escolar: mucho más que un trámite
Cuando una situación requiere ser documentada, el acta escolar se convierte en un registro fundamental de la actuación institucional.
Por eso, su redacción no debería quedar librada a la improvisación.
Uno de los errores más frecuentes consiste en incorporar opiniones, interpretaciones o calificativos sobre los estudiantes en lugar de describir concretamente lo sucedido.
No es lo mismo escribir que un estudiante “tuvo una actitud violenta” que describir qué conducta concreta se observó.
La diferencia es fundamental.
El acta debe permitir que, tiempo después, cualquier persona que la lea pueda comprender qué ocurrió, qué se informó y qué acciones realizó la institución.
¿Qué debería tener en cuenta la escuela al redactar?
Al momento de confeccionar un acta vinculada con una situación de conflicto, es importante prestar atención a cuestiones como:
- La fecha, hora y lugar.
- Las personas que participan o intervienen.
- La descripción clara de los hechos.
- Las manifestaciones realizadas por los involucrados, cuando corresponda.
- Las intervenciones realizadas por la institución.
- Los acuerdos o medidas que se hayan establecido.
- La firma de quienes correspondan.
También es importante evitar tachaduras, expresiones ambiguas, juicios de valor y afirmaciones que no puedan sostenerse a partir de lo sucedido.
Cada palabra que se incorpora al acta importa.
Lo que no debería hacer la escuela
En situaciones de conflicto, algunos errores pueden complicar innecesariamente la intervención institucional.
Por ejemplo, redactar el acta mientras todavía no se cuenta con información suficiente, utilizar expresiones subjetivas, omitir datos importantes o intentar establecer responsabilidades definitivas sin haber escuchado a las distintas partes.
Tampoco es conveniente pensar que “hacer un acta” consiste simplemente en escribir lo que pasó de cualquier manera.
El acta escolar tiene una estructura, un propósito y criterios de redacción que es importante conocer.
Una situación de conflicto también puede ser una oportunidad para revisar cómo documentamos
La intervención institucional no termina cuando el conflicto se resuelve.
También es necesario preguntarse si quedó correctamente registrada la situación, si el documento refleja lo sucedido y si permite reconstruir las acciones realizadas por la escuela.
Por eso, aprender a redactar actas escolares es una herramienta fundamental para quienes trabajan cotidianamente en las instituciones educativas.
No se trata solamente de escribir rápido.
Se trata de saber qué escribir, cómo escribirlo y qué información no debería faltar.
Clase gratuita: «Cómo redactar actas escolares sin morir en el intento»
Si alguna vez te preguntaste cómo redactar correctamente un acta frente a una situación de conflicto, qué expresiones conviene utilizar, qué información incluir o qué errores evitar, esta propuesta es para vos.
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Durante la clase vas a poder aprender más sobre la redacción de actas y conocer criterios para transformar esta tarea en un proceso más ágil, seguro y sin estrés.
Porque cuando ocurre una situación compleja en la escuela, no alcanza con saber cómo intervenir.
También es necesario saber cómo dejar constancia de lo ocurrido.
Clase gratuita «Cómo redactar actas escolares sin morir en el intento»
12 de septiembre, a las 10:30 hs, por Zoom
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