Por: Valeria Sambucetti

Consultora Psicológica/Orientadora Vocacional

ORIENTACIÓN VOCACIONAL – LA BRÚJULA DE TU CAMINO

El último año de la escuela secundaria suele ser un torbellino de emociones, nervios, festejos, nostalgias y ansiedad que aparecen al pensar en el futuro cercano donde empezarás a tomar decisiones que construirán tu proyecto de vida.

Sos un ser en transición, que estás pasando de la adolescencia a la adultez, y observar este paso, ser consciente que se está viviendo ese momento, hace que sea necesario encontrar la brújula que nos permita no perdernos, la orientación vocacional. 

No se trata de qué querés estudiar… sino, ¿quién querés ser?

En ese cruce de emociones, la orientación vocacional transforma el miedo al futuro en un proyecto real; la cual reduce considerablemente la deserción en el primer año de las carreras, las frustraciones y las ansiedades. 

Es un camino de 4 estaciones fundamentales:

Nadie puede elegir qué hacer si no sabe quién es, se necesita la comprensión de uno mismo para proyectar un futuro acorde donde poder desarrollar todo el potencial. Es por eso, que el primer paso a trabajar es el AUTOCONOCIMIENTO: donde entenderás tus fortalezas, te enfrentarás a tus debilidades, sabrás cuáles son tus verdaderas pasiones y valores e irás reconociendo tu personalidad; alejándote de mandatos o lineamientos familiares.

Se utilizan diversos tests, los cuales nos aportan una fotografía del momento de la persona y son disparadores del diálogo. Son herramientas complementarias dentro de las entrevistas. 

En esta era de la inmediatez hay muchos test online que dan los resultados en el momento, pero son peligrosos debido a que arrojan respuestas genéricas o descontextualizadas. Arrojan los datos brutos, por eso la importancia de hacerlos   con un orientador que interprete las respuestas y las vincule estrechamente con el entorno del consultante, su historia y dinámica familiar junto con sus opciones reales de acceso a la educación. 

El test es una herramienta para empezar a preguntar, pero no es la respuesta final.

Estás empezando el camino a TU futuro y sólo vos podés tener el control absoluto; por eso se comienza con el enfoque en la persona. Solo cuando conquistamos el autoconocimiento y sabemos quiénes somos, ganamos la seguridad necesaria para elegir mejor nuestro destino.

Luego pasaremos por el camino de EXPLORACIÓN DEL ENTORNO: que es empezar a investigar las distintas universidades, técnicas o terciarios; conocerlas y vivenciarlas, lo que aporta un enfoque práctico. El estudiante experimenta el viaje a la universidad, las distancias, la biblioteca, comedores y aulas.

La comparación de planes de estudio, duración de las carreras, modalidad de cursada y costos, ayuda también a tener más claridad ya que una misma carrera puede tener distintos enfoques, a veces más teórico, en otras más práctico.

En la actualidad hay que analizar también cómo las nuevas tecnologías van cambiando la realidad educativa con nuevas propuestas, con actualizaciones y especializaciones. Por eso la importancia de la Orientación Vocacional, que no puede limitarse a recomendar un listado estático de carreras de la universidad local. El nuevo rol es preparar al estudiante para la adaptabilidad, ayudándolo a desarrollar competencias blandas y resiliencia para un entorno laboral que seguirá mutando a lo largo de toda su vida profesional.

Es el momento donde se pasa del folleto informativo a la realidad tangible.

El tercer camino es la CONEXIÓN CON EL MUNDO LABORAL Y LA REALIDAD DEL MERCADO con entrevistas a profesionales relacionados a tus áreas de interés, visitando los lugares de trabajo que es el campo de acción donde pasarás el día a día. Vivimos en una época donde el trabajo muta de forma constante, la orientación vocacional ya no puede limitarse a lo que dicen los folletos universitarios; debe ser un puente directo con las empresas, las fábricas y los espacios donde se construye la vida profesional. Que el estudiante sepa cómo es la rutina laboral de la carrera, cuántas horas se pasan frente a una pantalla, cuál es el nivel de estrés habitual, si requiere trabajo en equipo constante o si el campo exige un manejo bilingüe obligatorio. El estudiante debe cruzar sus pasiones con las necesidades reales de la sociedad, identificando qué sectores están saturados y cuáles muestran un crecimiento exponencial debido a la transformación digital. 

 Por último nos encontramos con: LA TOMA DE DECISIONES, es el paso cumbre y definitivo del proceso. No será un acto impulsivo, sino que se cruzará lo que el joven es, con lo que el mundo ofrece. Es un momento de descarte y de elegir el camino a andar, concluyendo con un plan de acción concreto. La orientación Vocacional enseña que elegir va a implicar la renuncia a otras opciones, pero que esa renuncia es sana y necesaria para avanzar. Es la etapa donde el orientador acompaña a evaluar objetivamente los factores internos (gustos, aptitudes) con los externos (distancias, costos, salidas laborales) reduciendo el abanico de posibilidades y definir un listado final de alternativas concretas.

Para este entonces ya sabrás quién sos, qué tenés que evitar, qué tendrás que trabajar para ganarle a la ansiedad o a esas materias pesadas, porque la meta que elegiste es acorde a tu perfil, a tu ser. 

El beneficio de este paso es que el estudiante aprende a diseñar un plan con metas a corto y mediano plazo (inscripciones, nivelación, cursos iniciales), entendiendo que la elección es flexible y puede readaptarse al futuro cambiante del mercado laboral.

La orientación Vocacional es el derecho a un futuro no un trámite de último momento.

Brindar a los jóvenes las herramientas para decidir con información y consciencia es el primero de los pasos para construir una sociedad con profesionales más competentes, motivados y felices. Es recordarles que, al final del camino, la elección no se trata de qué querés estudiar, sino de quién querés ser en el mundo.

Valeria Sambucetti – Consultora Psicológica/Orientadora Vocacional

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