Por: Salomé Cubillos Bustamante
Académica | Formación Virtual y Diseño Instruccional | Metodóloga Curriculista | Coordinadora de Proyectos | TIC e IA en la educación | Socia Cámara Chilena de la Inteligencia Artificial
Hace unas semanas Noruega anunció una medida que generó debate inmediato: prohibición total de IA generativa para fines académicos en niños de 6 a 13 años, uso supervisado entre los 14 y los 16, y autonomía recién a partir de los 17. Al leerla, lo primero que vino a mi mente no fue la pedagogía ni la neurociencia, sino las clases de conducir.
La comparación da para más de lo que parece a primera vista, y puede ayudarnos a explicar, sin tecnicismos, por qué estos cortes de edad no son arbitrarios ni paternalistas, sino que responden a algo bastante concreto sobre cómo madura el cerebro.
Dos habilidades que maduran a velocidades distintas
Para manejar un auto se necesitan dos cosas que no tienen nada que ver entre sí:
- Saber operar la máquina: calcular distancias, anticipar lo que va a pasar, coordinar lo que se ve con lo que se hace.
- Controlarse a sí mismo: no acelerar porque se siente rico, no revisar el celular en un semáforo, manejar la frustración cuando alguien cierra el paso.
Lo curioso, y esto es lo que más sorprende al revisar la evidencia, es que estas dos capacidades no maduran al mismo ritmo. La parte que permite calcular y anticipar, la cognición “fría”, se desarrolla antes. La parte que permite frenar los propios impulsos, la autorregulación, tarda mucho más. La literatura describe este patrón con bastante claridad: el cerebro adolescente tiene una disposición natural hacia la búsqueda de recompensa, y los mecanismos de gratificación maduran antes que los de autorregulación emocional (Triskier, citado en INECO, 2026).
¿Por qué importa esto para la IA en el aula? Porque un chatbot conversacional responde siempre, nunca se cansa y valida lo que dice el estudiante, así que activa exactamente ese sistema de recompensa rápida. Si el freno todavía no está del todo instalado, el resultado es previsible.
La corteza prefrontal madura mucho más tarde de lo que pensamos
Uno de los datos más relevantes para esta reflexión es que la corteza prefrontal, la región que regula el autocontrol y la planificación, no termina de madurar hasta cerca de los treinta años (Mercado Val, s.f., con base en Coll, 2011). No a los 13. No a los 18. A los treinta, más o menos.
Esto cambia la pregunta que deberíamos estar haciendo en los equipos docentes y directivos. No es “¿a qué edad el cerebro ya está listo para la IA?”, porque esa edad, en sentido estricto, no existe antes de los treinta. La pregunta correcta es otra: ¿a qué edad hay suficiente andamiaje cognitivo como para que enseñar pensamiento crítico tenga sentido, aunque la vulnerabilidad emocional siga presente por un buen rato más?
Es la misma lógica detrás de una licencia de conducir. A los 18 nadie tiene reflejos ni autocontrol “completos”; de hecho, las pólizas de seguro y las estadísticas de accidentes de tránsito por edad lo confirman cada año. Pero sí existe, a esa edad, suficiente capacidad como para confiarle el volante a alguien, con la expectativa de que el resto se sigue puliendo con la práctica.
¿Por qué 14 y no otra edad?
Aquí entra Piaget, conocido por quienes estudiaron pedagogía o psicología. Según la lectura más precisa de su teoría, el pensamiento abstracto (razonar sobre ideas sin necesidad de algo concreto, formular hipótesis tipo “¿qué pasaría si…?”, pensar sobre el propio pensamiento, es decir, metacognición) emerge entre los 11 y 12 años, pero se consolida recién entre los 14 y 15 (Studocu, s.f., síntesis de Inhelder y Piaget, 1955).
La metacognición es lo que debe destacarse aquí. Es la capacidad que permite preguntarse frente a una respuesta de IA: “¿cómo sabe esto? ¿es razonable? ¿qué intereses podría tener detrás?”. Antes de los 14, pedirle a un o una adolescente que haga ese ejercicio no es solo difícil desde lo pedagógico, sino que choca contra un límite real de lo que su cerebro puede hacer en ese momento del desarrollo.
Traducido a la analogía: es similar a por qué no se enseña a estacionar en paralelo a alguien que todavía no entiende qué es la velocidad relativa entre dos objetos. No es que le falte práctica. Es que la estructura cognitiva para procesar el concepto todavía no está instalada.
El permiso de conducir acompañado existe por una razón
Esta es, quizás, la parte más útil de la analogía para el trabajo docente. Casi ningún país pasa de “no puede manejar” a “licencia total” de un día para otro. Existe un paso intermedio: el permiso de aprendizaje, con un adulto al lado que puede intervenir.
Eso es, en esencia, lo que propone Noruega para los 14 a 16 años: uso permitido, pero con supervisión docente. No se trata de desconfianza gratuita, sino del reconocimiento de que el adolescente de esta edad ya tiene la arquitectura cognitiva para razonar críticamente sobre lo que la IA le dice, pero todavía no tiene resuelto el desfase entre su sistema de recompensa y su autorregulación. Un estudio de gran escala sobre redes sociales y adolescentes (el ABCD, con más de 6.500 participantes seguidos en el tiempo) encontró algo que va en la misma línea: incluso niveles bajos de uso se asociaron con peor rendimiento cognitivo, y el propio investigador principal lo interpretó como una señal de que el cerebro en la adolescencia temprana es especialmente sensible a este tipo de exposición (Nagata et al., 2025, citado en The Objective, 2025).
Dicho con la metáfora del auto: ya sabe manejar, pero todavía pisa el acelerador más rápido de lo que frena.
Lo que la analogía no explica
La comparación con conducir funciona bien para ilustrar la diferencia entre capacidad cognitiva y autorregulación, pero se queda corta en algo importante: un auto no finge ser un amigo.
Aquí la IA conversacional se parece más a las redes sociales que a un vehículo. Existe evidencia reciente, todavía no ampliamente replicada, de que los niños tienden a atribuirle a los chatbots cualidades humanas: que “saben”, que “sienten”, incluso cierta capacidad de percibir lo que ocurre alrededor (Kanat-Maymon et al., revisión citada en arXiv, 2024). Un estudio de neuroimagen con niños de 5 y 6 años encontró que, cuando interactuaban solos con un chatbot, sin un adulto presente, ciertas zonas de la corteza prefrontal se activaban más, y eso se correlacionó con que los niños reportaran sentirse más “asustados” al terminar la sesión (Kim et al., 2025). Es un estudio acotado (23 niños) y de carácter exploratorio, pero apunta a algo que ningún auto genera: vínculo simulado.
La Asociación Americana de Psicología lo expresó en estos términos en una advertencia de noviembre de 2025: el diseño de estos sistemas, con rasgos como la complacencia constante, la personalización y la disponibilidad permanente, puede ser particularmente dañino para ciertos grupos, y los adolescentes en especial pueden terminar confiando en la IA más de lo razonable, porque la perciben como más humana de lo que es (APA, 2025).
Un auto no halaga a quien lo conduce. Un chatbot, en ocasiones, sí.
Entonces, ¿qué hacemos con esto desde la escuela?
La solución no parece ser prohibir sin más, ni tampoco dejar que cada estudiante use la IA como quiera bajo el supuesto de que “ya aprenderá solo”. La analogía del manejo apunta a algo más útil para el diseño de políticas escolares: una lógica de progresión con acompañamiento, no de todo o nada.
- Antes de los 14: como un niño que no maneja. No es por desconfianza hacia el estudiante, sino porque el andamiaje cognitivo todavía no está consolidado.
- Entre los 14 y los 16: como el permiso de aprendizaje. Ya puede usar la herramienta, pero con un adulto que interviene si hace falta.
- Después de los 17: licencia propia, aunque, tal como ocurre con el manejo, los reflejos y el autocontrol bajo presión sigan puliéndose por años.
Y, como en el manejo, la responsabilidad de que el “auto” sea seguro no recae solo en quien va al volante. Los autos tienen frenos ABS y cinturón de fábrica, y no dependen únicamente del buen criterio del conductor para evitar un choque. La ministra noruega de Digitalización lo planteó en términos similares: la responsabilidad de hacer cumplir estos límites recae en las empresas tecnológicas, no en los niños (Expreso, 2026).
Quizás ahí está la pregunta que de verdad importa para quienes trabajamos en educación: ¿estamos diseñando e implementando la IA con cinturón de seguridad, o estamos esperando que cada estudiante aprenda solo a no chocar?
Referencias
American Psychological Association. (2025, 13 de noviembre). Use of generative AI chatbots and wellness applications for mental health: An APA health advisory. https://www.apa.org/topics/artificial-intelligence-machine-learning/health-advisory-chatbots-wellness-apps
Expreso. (2026, 22 de junio). Noruega prohíbe el uso de inteligencia artificial para niños de 6 a 13 años. https://www.expreso.ec/internacional/noruega-prohibe-inteligencia-artificial-ninos-6-13-anos-286727.html
Kim, P., Chin, J. H., Xie, Y., Brady, N., Yeh, T., y Yang, S. (2025). Young children’s anthropomorphism of an AI chatbot: Brain activation and the role of parent co-presence (arXiv:2512.02179). https://arxiv.org/abs/2512.02179
Mercado Val, E. (s.f.). Módulo II: Neurodesarrollo temprano [Diapositivas]. Universidad de Burgos. https://www2.ubu.es/eearlycare_t/sites/www2.ubu.es.eearlycare_t/files/imgs_ubu/resultados/es/Presentacion_Modulo_II_R.pdf
Nagata, J. M., Wong, J. H., Kim, K. E., et al. (2025). Social media use trajectories and cognitive performance in adolescents. JAMA, 334(21), 1948-1950. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2839941
Studocu. (s.f.). Tema 2: Del pensamiento formal al cambio conceptual en la adolescencia [Apuntes universitarios, Universidad de Sevilla]. https://www.studocu.com/es/document/universidad-de-sevilla/psicologia-del-desarrollo-en-la-adolescencia-adultez-y-vejez/tema-2-del-pensamiento-formal-al-cambio-conceptual-en-la-adolescencia/9822954
The Objective. (2025, 20 de octubre). Un estudio revela que el uso de las redes sociales antes de los 13 años atrofia el intelecto. https://theobjective.com/sociedad/2025-10-20/estudio-redes-sociales-ninos-intelecto/
