Por: Maximiliano Catalisano
Cuando en la escuela surge una situación de conflicto que afecta la convivencia, aparece la necesidad de dialogar, de buscar soluciones posibles y de registrar compromisos que permitan restablecer el cuidado mutuo. En este contexto, el acta acuerdo de convivencia se convierte en una herramienta que no solo documenta un compromiso, sino que ayuda a construir un camino de reparación y responsabilidad compartida. Saber qué es y cómo se elabora permite a directivos, docentes y preceptores actuar con claridad, con serenidad y con un marco que respalde el trabajo en equipo para cuidar a cada estudiante y a toda la comunidad educativa.
El acta acuerdo de convivencia es un documento interno que se utiliza en las escuelas cuando ocurre una situación que altera la convivencia escolar y se considera necesario registrar los compromisos que asumen las partes involucradas. Este documento no es una sanción, sino un acuerdo que busca reparar la situación y evitar que vuelva a repetirse, estableciendo pautas claras y tiempos de revisión.
Para elaborar un acta acuerdo de convivencia, primero se realiza una instancia de diálogo con los estudiantes involucrados, en presencia de un adulto responsable, que puede ser un directivo, un preceptor o un integrante del equipo de orientación escolar si lo requiere la situación. Durante esta instancia, se escucha lo sucedido, se permite que cada parte exprese su perspectiva y se busca llegar a un entendimiento de los hechos, favoreciendo la reflexión sobre lo ocurrido.
En esta conversación se acuerdan compromisos concretos, como cambios de conducta, pedidos de disculpas, participación en actividades que favorezcan la reparación del daño, o la asistencia a espacios de acompañamiento, según la situación. Estos compromisos deben ser claros, alcanzables y con tiempos definidos para su cumplimiento.
El acta debe contener los datos de la institución, la fecha, los nombres de las personas involucradas, una descripción breve de la situación que dio origen al acta y los compromisos asumidos por cada parte. También se debe establecer una fecha de revisión, donde se evalúe el cumplimiento de lo acordado y se determinen pasos a seguir si fuera necesario.
Es importante que el acta acuerdo de convivencia sea firmada por los estudiantes involucrados y por el adulto responsable de la instancia, dejando una copia en la institución en el legajo correspondiente. En caso de ser necesario, se puede solicitar la firma de las familias, informando con claridad que el objetivo del acta no es sancionar, sino acompañar un proceso de mejora en la convivencia escolar.
Este documento se enmarca en las normas de convivencia y en el reglamento interno de cada escuela, articulando con los acuerdos escolares de convivencia establecidos en cada jurisdicción. Su uso favorece la transparencia de las acciones, evitando arbitrariedades y garantizando que los procesos de cuidado se realicen de manera organizada.
El acta acuerdo de convivencia debe ser utilizada de manera cuidadosa, evitando que se convierta en una herramienta meramente punitiva. Su sentido es educativo, invitando a los estudiantes a reflexionar sobre sus acciones, a asumir la responsabilidad que les corresponde y a comprometerse en la construcción de un clima escolar respetuoso.
Cuando la situación que motiva el acta involucra hechos graves o posibles vulneraciones de derechos, se debe dar intervención a los organismos correspondientes, priorizando siempre la protección de los estudiantes y actuando de acuerdo a los protocolos vigentes.
El seguimiento de los compromisos establecidos en el acta es parte del proceso. No se trata de un trámite aislado, sino de una herramienta que acompaña, que debe ser revisada y que puede ajustarse si las necesidades de los estudiantes o de la situación lo requieren. Este seguimiento fortalece el vínculo entre los estudiantes y la institución, mostrando que la escuela se ocupa de acompañar de manera concreta cada proceso.
El acta acuerdo de convivencia no reemplaza otras medidas que la institución deba tomar, pero complementa las acciones que se realizan, aportando una herramienta clara y concreta para situaciones que pueden resolverse con diálogo y compromiso, evitando que los conflictos se profundicen y deterioren la convivencia en el aula y en la escuela.
Saber qué es y cómo elaborar un acta acuerdo de convivencia permite que las escuelas cuenten con un recurso que, utilizado con responsabilidad y criterio, favorece la resolución de conflictos, el cuidado de cada estudiante y la construcción de un clima escolar que invite a aprender y a compartir cada día con respeto y con un sentido de comunidad.
