Por: Maximiliano Catalisano
Vietnam ha experimentado en la última década un crecimiento económico acelerado y una transformación industrial que demanda nuevas competencias y habilidades en su fuerza laboral. Frente a este escenario, la educación técnica se ha convertido en un pilar estratégico para preparar a los jóvenes ante los desafíos de la industria 4.0, caracterizada por la automatización, la inteligencia artificial, la robótica y la digitalización de los procesos productivos. Las escuelas técnicas y centros de formación profesional en Vietnam no solo enseñan oficios tradicionales, sino que integran conocimientos tecnológicos, pensamiento crítico y habilidades digitales, asegurando que los estudiantes estén listos para un mercado laboral en constante evolución.
El gobierno vietnamita ha promovido políticas educativas que buscan modernizar los programas técnicos y alinearlos con las necesidades de la industria. Se ha reforzado la infraestructura de laboratorios, talleres y aulas equipadas con tecnología de punta, y se ha actualizado el currículo para incluir programación, robótica, manufactura inteligente y análisis de datos. Este enfoque busca que los estudiantes comprendan cómo funcionan los sistemas automatizados, cómo se integran los procesos productivos y cómo utilizar herramientas digitales para mejorar la productividad y la innovación en entornos industriales reales.
Un ejemplo destacado es la colaboración entre instituciones educativas y empresas del sector tecnológico e industrial. Centros de formación técnica en ciudades como Hanoi, Ho Chi Minh y Da Nang han desarrollado programas de pasantías, proyectos de innovación y prácticas en fábricas inteligentes, donde los estudiantes aplican los conocimientos adquiridos en situaciones reales. Estas experiencias permiten que los jóvenes no solo aprendan teoría, sino que desarrollen habilidades prácticas y capacidad de adaptación frente a problemas complejos, fomentando una visión integral de la producción moderna.
La formación en competencias digitales es otro eje central de la educación técnica vietnamita. Desde los primeros niveles de educación vocacional, los estudiantes aprenden programación básica, diseño asistido por computadora, manejo de software industrial y herramientas de comunicación digital. La intención es que cada alumno pueda interactuar con sistemas automatizados, analizar datos de producción y participar activamente en procesos de optimización. Este enfoque contribuye a formar profesionales capaces de comprender y gestionar la tecnología, no solo de utilizarla de manera mecánica.
Además de la tecnología, se promueve el desarrollo de habilidades blandas que son esenciales para la industria 4.0, como el trabajo en equipo, la resolución de problemas, la comunicación efectiva y la creatividad. Los programas incluyen talleres colaborativos, proyectos de innovación y competencias entre estudiantes que simulan escenarios industriales. De esta manera, los jóvenes aprenden a integrar conocimientos técnicos con capacidad de análisis, liderazgo de proyectos y flexibilidad ante cambios rápidos en los procesos productivos.
La educación técnica en Vietnam también se enfoca en la internacionalización y la cooperación global. Muchos centros de formación tienen convenios con universidades y empresas extranjeras, lo que permite a los estudiantes acceder a estándares internacionales, certificaciones reconocidas y experiencias interculturales. Esta estrategia asegura que la fuerza laboral vietnamita pueda competir en mercados globales y adaptarse a tecnologías que surgen en distintos países, fomentando un aprendizaje constante y la actualización profesional a lo largo de la vida.
Otro elemento clave es la inclusión de la sostenibilidad y la responsabilidad social en la formación técnica. Los programas enseñan a los estudiantes a integrar criterios de eficiencia energética, manejo de residuos y producción limpia en los procesos industriales. Esta perspectiva prepara a los jóvenes no solo para ser profesionales competentes, sino también para contribuir al desarrollo sostenible y responsable de las empresas y la comunidad.
Los resultados de estas políticas y programas son visibles. Cada año, más jóvenes egresan de escuelas técnicas con competencias que antes eran exclusivas de ingenieros universitarios. Empresas nacionales e internacionales destacan la preparación de los estudiantes vietnamitas para operar en entornos automatizados, participar en proyectos de innovación y adaptarse rápidamente a cambios tecnológicos. Esto no solo fortalece la competitividad industrial del país, sino que también ofrece a los jóvenes oportunidades laborales estables y con proyección de crecimiento.
El impacto de la educación técnica en Vietnam va más allá de la industria. Al integrar la tecnología, la creatividad y la práctica profesional, se genera un efecto positivo en la economía, la innovación y la calidad de vida de las comunidades. Los estudiantes se convierten en agentes de cambio, capaces de transformar procesos productivos, introducir mejoras y contribuir al desarrollo económico y social del país. La educación técnica se posiciona, así como un motor de desarrollo humano y profesional, alineado con los desafíos de la cuarta revolución industrial.
Vietnam demuestra que preparar a los jóvenes para la industria 4.0 requiere una visión integral: infraestructura moderna, programas actualizados, colaboración con empresas, formación en competencias digitales y blandas, y una mirada internacional y sostenible. Las aulas y talleres técnicos se convierten en laboratorios de innovación, donde los estudiantes aprenden a integrar conocimiento, tecnología y creatividad, y donde se forma una nueva generación capaz de liderar el futuro industrial del país.
