Por: Maximiliano Catalisano

Cada estudiante aprende con sus propios tiempos y necesidades, y las adecuaciones metodológicas se convierten en una herramienta para que las trayectorias educativas se sostengan de manera real y respetuosa. Para docentes, directivos y equipos de orientación, conocer la normativa que regula las adecuaciones metodológicas es una tarea que se vincula directamente con el derecho a la educación y con el trabajo en aulas diversas. Saber qué se puede y se debe adecuar, cómo registrarlo y cómo informar a las familias forma parte del compromiso diario de enseñar con inclusión y justicia.

Las adecuaciones metodológicas están contempladas en la Ley de Educación Nacional N° 26.206, en su artículo 11, que establece que el sistema educativo debe garantizar el acceso y la permanencia de todos los estudiantes, considerando las necesidades educativas de cada uno. Esto implica que los docentes puedan ajustar estrategias, tiempos y formas de trabajo sin modificar los contenidos prioritarios, pero favoreciendo la participación de cada alumno en el aula.

En la provincia de Buenos Aires, la Resolución N° 1664/17 y su modificatoria, la Resolución N° 2586/11, indican los procedimientos para la realización de adecuaciones curriculares y metodológicas. Allí se detalla que las adecuaciones metodológicas pueden implementarse sin necesidad de autorización previa de la supervisión, ya que forman parte de la práctica docente y de la planificación cotidiana, siempre que no impliquen la modificación de los contenidos prioritarios ni la evaluación con criterios distintos a los del grupo.

Las adecuaciones metodológicas incluyen cambios en la forma de presentar la información, tiempos de trabajo más flexibles, utilización de apoyos visuales o tecnológicos, adecuación en la cantidad de actividades, modificación de la organización de la clase y el uso de estrategias diversificadas según las características del grupo y del estudiante. Estas prácticas no afectan la acreditación, ya que buscan acompañar a cada estudiante en el aprendizaje, considerando sus ritmos y posibilidades.

Cuando un estudiante requiere de adecuaciones curriculares significativas, que sí modifican contenidos y criterios de evaluación, se necesita la intervención del Equipo de Orientación Escolar y la supervisión, con un acta de acuerdo y un registro en el legajo del estudiante. En cambio, las adecuaciones metodológicas se registran en la planificación del docente, en los cuadernos de clase y en las actas de reuniones pedagógicas, pero no requieren acta de acuerdo de adecuación significativa.

El Diseño Curricular de cada nivel y modalidad de la provincia de Buenos Aires respalda la necesidad de diversificar las estrategias de enseñanza, respetando las características de cada estudiante. El enfoque de enseñanza propuesto por los diseños y las orientaciones pedagógicas del nivel inicial, primario y secundario promueven la adecuación de estrategias de enseñanza como parte de la planificación, reconociendo la diversidad en las aulas.

La Ley de Educación Nacional y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por la Ley N° 26.378, refuerzan el derecho de los estudiantes con discapacidad a recibir los apoyos necesarios en el aula para acceder al aprendizaje, lo que incluye la implementación de adecuaciones metodológicas como herramienta de inclusión y de garantía de derecho a la educación.

Los docentes deben comunicar a las familias las adecuaciones metodológicas que se realizan, informando cómo se implementarán en las clases, qué recursos se utilizarán y cómo se evaluarán los avances. Esta comunicación fortalece el vínculo con las familias y les permite acompañar de manera adecuada a los estudiantes.

El docente puede dejar registro de las adecuaciones metodológicas en la planificación diaria, en las planillas de seguimiento de trayectorias y en los informes pedagógicos. Este registro permite evaluar de manera reflexiva el impacto de las adecuaciones en el aprendizaje y facilita la continuidad de las estrategias en caso de cambios de docentes o de secciones.

Es importante recordar que las adecuaciones metodológicas no son un favor que se le hace al estudiante, sino un derecho que tiene en el marco de la normativa vigente, y una responsabilidad que asume la institución educativa como parte de su tarea de enseñanza.

En el caso de las instituciones de gestión privada, las adecuaciones metodológicas también deben implementarse respetando la normativa, y el establecimiento no puede negarse a realizar estos ajustes si el estudiante lo requiere, siempre dentro de lo que establecen las resoluciones vigentes.

Organizar la planificación institucional teniendo en cuenta las adecuaciones metodológicas permite a las escuelas sostener las trayectorias escolares, fortalecer el trabajo en equipo y construir aulas donde cada estudiante pueda aprender de acuerdo con sus tiempos y posibilidades, en un marco de respeto y acompañamiento.

Conocer la normativa vigente sobre adecuaciones metodológicas no es solo una cuestión de gestión documental o de cumplimiento, sino un paso fundamental para garantizar que las aulas sean espacios donde cada estudiante pueda aprender con dignidad.