Por: Maximiliano Catalisano

En muchas escuelas de nuestro país cada vez se suman más estudiantes migrantes que traen consigo culturas, costumbres, lenguas y experiencias diferentes. Este escenario representa una gran oportunidad de crecimiento y enriquecimiento para la comunidad educativa, pero también exige planificar estrategias que garanticen la inclusión real de cada estudiante migrante en la vida escolar. No se trata solo de recibirlos en la matrícula, sino de generar condiciones para que puedan aprender, sentirse parte y progresar en sus trayectorias educativas.

Una de las primeras estrategias que favorecen la inclusión de estudiantes migrantes es la construcción de un diagnóstico institucional que permita identificar cuántos estudiantes migrantes hay en la escuela, de qué países provienen, cuáles son sus lenguas de origen, cómo ha sido su trayectoria escolar previa y si presentan situaciones de vulnerabilidad. Este relevamiento es clave para evitar generalizaciones y diseñar acciones acordes a las características de cada estudiante y su familia.

Favorecer la inclusión de estudiantes migrantes implica generar espacios de escucha activa y diálogo con las familias, permitiendo conocer sus expectativas, necesidades y preocupaciones respecto a la escolaridad. Las entrevistas de inicio, las reuniones de padres y la atención personalizada son espacios importantes para construir una relación de confianza, acompañar el proceso de adaptación y ofrecer información clara sobre el funcionamiento de la escuela, el calendario escolar, los horarios, las normas de convivencia y los recursos disponibles.

La lengua es un aspecto central para la inclusión. En muchos casos, los estudiantes migrantes no tienen dominio del español, o lo manejan de forma incipiente, lo que puede dificultar su participación en las clases y en la vida escolar. Por eso, se pueden desarrollar estrategias de apoyo lingüístico dentro del aula, como el uso de imágenes, gestos, materiales visuales, apoyos entre pares y tiempos diferenciados para la comprensión y producción de textos. Además, se pueden generar espacios de talleres de lengua para estudiantes migrantes, articulando con programas jurisdiccionales que acompañen este proceso.

Otra estrategia importante es la adecuación de las prácticas de enseñanza para garantizar que todos los estudiantes puedan acceder a los contenidos. Esto implica utilizar recursos variados, promover el trabajo en grupo, facilitar el uso de cuadernos de apoyo, adaptar consignas y brindar explicaciones claras y pausadas. También es relevante considerar que, en algunos casos, los estudiantes migrantes pueden tener diferencias en sus conocimientos previos debido a los sistemas educativos de sus países de origen, por lo que será necesario acompañar estas transiciones.

El trabajo colaborativo entre docentes, equipos de orientación escolar y directivos es una estrategia que fortalece la inclusión de estudiantes migrantes, permitiendo un seguimiento integral de cada caso y la construcción de acuerdos para acompañar las situaciones que puedan surgir en el aula o en los espacios comunes. Las reuniones de equipo y la elaboración de actas de seguimiento permiten registrar avances y planificar nuevas acciones en función de las necesidades detectadas.

Promover actividades que valoren la diversidad cultural es otra estrategia que contribuye a la inclusión. Las jornadas de intercambio cultural, las ferias de colectividades, los espacios de narración de cuentos en diferentes lenguas y las actividades que permitan a los estudiantes compartir costumbres y saberes de sus culturas de origen fortalecen el sentido de pertenencia y enriquecen a toda la comunidad educativa. Estas actividades permiten visibilizar las culturas migrantes como parte de la escuela y no como un agregado externo.

También es importante articular con redes comunitarias, centros de salud, organizaciones sociales y espacios de apoyo a personas migrantes que puedan acompañar a las familias en temas relacionados con trámites, salud y orientación social. Esta articulación permite que la escuela no quede aislada y pueda ofrecer un acompañamiento integral a las familias migrantes.

La formación continua del personal docente en temas de migración, interculturalidad y enseñanza de español como segunda lengua es una estrategia que fortalece la inclusión de estudiantes migrantes. Participar en jornadas, capacitaciones y espacios de reflexión permite construir una mirada respetuosa y enriquecedora sobre la diversidad, aportando herramientas para el trabajo diario.

Las escuelas pueden incluir en su proyecto educativo institucional acciones específicas para el acompañamiento de estudiantes migrantes, de modo que estas estrategias no dependan de iniciativas aisladas, sino que se integren en la planificación institucional. De esta forma, se construye una cultura escolar que valora la diversidad y promueve aprendizajes para todos.

La inclusión de estudiantes migrantes en la escuela es un compromiso que se construye con acciones cotidianas, con la escucha activa, el respeto por las diferencias y la generación de estrategias que permitan que cada estudiante se sienta parte, pueda aprender y construir un proyecto de vida en el país que eligieron como hogar.